En la historiografía literaria latinoamericana
Macedonio Fernández se encuentra acreditado gracias
a sus aportes novelísticos. Su texto Museo de
la novela de la eterna es ampliamente conocido y quizás,
el más leído de todos los escritos que
hasta ahora se conocen del autor*. La mayor parte de
los estudios que versan sobre su obra hacen énfasis
en los planteamientos referidos a la novela, a la poesía
y otros pocos a sus escritos sobre metafísica
y teoría del arte. Sin embargo, son escasos,
aquellos que analizan su creación cuentística.
• La Presencia del Cuento
Desde muy joven, siendo estudiante universitario, Macedonio
publica sus primeros textos en El Progreso (1892), periódico
dirigido por Octavio Acevedo, (primo de M.F.) que pese
a ser considerados "páginas costumbristas"
(Salvador: Cronología, 341) algunos de ellos
encierran el embrión de verdaderos cuentos. Pues,
revelan aspectos típicos del género como
la brevedad; –a lo sumo utilizan entre dos y dos
y media páginas cada uno- la economía
del lenguaje; un tema significativo y algo de tensión,
a los que se puede agregar la ironía y el humor,
que ya despunta fresco en el joven Macedonio. Textos
como La música, Don Cándido malasuerte,
Digresiones filológicas o La casa de baños,
expresan con mayor o menor intensidad estos aspectos.
Por ejemplo, en La música, donde la historia
se centra en la fobia del narrador por el piano, debido
a las estridentes audiciones que sacan de este algunas
solteronas amargadas, la situación –no
exenta de humor e ironía- se resuelve mediante
la decisión del personaje de hacerse diputado
con el fin de presentar un proyecto en el cuál
se reforme la Constitución agregándole
el principio de que la música no sea para tormento
sino para delicia de los oídos, no sin antes
declarar al piano instrumento propicio para la inquisición:
Es indudable que en tiempo de la Inquisición
no existía el piano, porque de lo contrario ésta
lo habría adoptado calurosamente como instrumento
mortificante más eficaz; el fuego, el potro y
demás aparatos inofensivos destinados a catequizar
herejes y convertir conciencias, habrían desempeñado
su oficio con acompañamiento de piano; esta música
tomaría entonces el título de celestial
porque su principal objeto sería dirigir infieles
al cielo.(1981: 16)
En Don Cándido Malasuerte, se escenifica el diálogo
entre Don Cándido y Don Pirámides en torno
a las desventuras del primero, -quien ha desempeñado
varias actividades, entre ellas la de fraile y mitrista
en las que no ha tenido buena suerte- inclinándose
finalmente por la de maestro, que ejerce en el momento
de esta conversación. Pregunta Don Pirámides
dónde le ha salido ese árbol, ante la
observación de que su interlocutor tiene una
pierna de palo, a lo que le responde Don Cándido
que yendo a comprar unos chorizos para su suegra le
ocurrió lo que sigue:
Como me dolía un callo y un juanete me hacía
trinar, subí a un tranguai, (tranvía)
sin suponer que habría de curar tan pronto de
ambos; pues sucedió que el pie donde habitaban
el callo y el juanete fue el que no volvió a
casa desde aquel día aciago. (1981: 20)
Además de recurrir a la técnica del diálogo
que perfila el suceso como una escenificación
tragicómica, la función narrativa presenta
los índices del marco cronotópico y evalúa,
sin disimular su ironía respecto a la última
ocupación de Don Cándido:
Pero en aquellos tiempos en que el hambre era el mayor
excitante de las ganas de comer, todo el que no sabía
ocuparse en cosa de provecho empuñaba la férula,
vulgo palmeta, y se metía a maestro de escuela;
pues eso mismo hizo Don Cándido y encaramado
en una tarima, puntero en mano, dirige hoy la inteligencia
de doce o catorce chiquillos que son otras tantas esperanzas
de la patria; mas como no todas las esperanzas se cumplen,
deduzca el lector... (1981: 19)
Los otros dos cuentos –cuyo comentario obviamos
por razones de tiempo y espacio- presentan, también,
situaciones llenas de humor y tópicos completamente
desacralizados como el de la casa nudista igualado a
la democracia auténtica y la reprobación
de quienes consideran criminal a un hombre que ha sacado
a pasear un dinero de cuya custodia estaba encargado
y movido a compasión por el estado de encierro
en que se encontraba lo ha gastado.
Al igual que el tomo I de las "obras completas"
de Macedonio en el que aparecen los cuentos antes mencionados,
los restantes ocho volúmenes –entre los
cuales figuran Epistolario,(Vol. II) Teorías,
(Vol. III) Papeles de recienvenido y continuación
de la nada (Vol. IV) Adriana Buenos Aires, (Vol. V)
Museo de la novela de la eterna, (Vol. VI) Relato, cuentos,
poemas y misceláneas, (Vol. VII) No toda es vigilia
la de los ojos abiertos. Otros escritos metafísicos,
(Vol. VIII) y Todo y nada (Vol. IX) también registran
la presencia del cuento.
En Papeles de recienvenido, por ejemplo, se aprecian
aproximadamente treinta cuentos, en su mayoría
breves –de una o dos páginas de extensión-
otro tanto se encuentra en Relato...donde se publican
los cuentos más conocidos como Tantalia, Cirugía
psíquica de estirpación y El Zapallo que
se hizo cosmos.
En Museo...aparecen los personajes de novela narrando
cuentos, así ocurre en el capítulo VII
en el que Quizagenio cuenta la historia de Suicidia
y asegura que "es cuento de "personajes de
novela", no de personas que vivieron..." (1982:
298-299). Incluso el libro No toda es vigilia..., considerado
como autentico tratado de metafísica, incluye
desde el mismo subtítulo, elementos novelísticos
(Arreglo de papeles que dejó un personaje de
novela creado por el arte, Deunamor el No Existente
Caballero, el estudioso de su esperanza) (1990: 229)
y cuentísticos, como el texto ¿Sueño
o Realidad? constituido por el relato fantástico
del viaje turístico de Hobbes y sus diálogos
con el porteño Dalmiro Domínguez. "Así
pasa de uno a otro tono, por una escala muy matizada,
en la que conviven la fantasía, la burla, la
emoción personal y la creación poética"
(Barrenechea, 1996: 473). Estas breves referencias,
en forma de "lector salteado", como le hubiera
gustado a Macedonio, evidencian la presencia del cuento
como una de las creaciones permanentes en la preocupación
estética del autor.
MANERA
DE UNA PSIQUE SIN CUERPO: RELATOS, POESÍA Y METAFÍSICA
Autor: MACEDONIO FERNÁNDEZ
Editorial: TUSQUETS
Edición: 1ª.
Número de páginas: 176.
ISBN: 8483109484.
Macedonio Fernández, Macedonio para los amigos.
¿Quién es Macedonio? Algunos quizá
creyeron que había sido una creación de
Jorge Luis Borges, aunque otros habían leído
ya en aquel papel encontrado entre Papeles : «Yo
nací en Buenos en una época muy 1874.
No fue en ese preciso momento, claro, sino cuando J.L.Borges
resolvió «citarme» y lo hizo con
tan pocas reservas en su elogio que a causa del riesgo
terrible al que se exponía con tanta vehemencia
yo aparecía, incluso, como el autor de todo lo
bueno que él había escrito. En realidad,
mi talento es el resultado de la usurpación de
su obra y de una confusión con ella».
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